Por eso, hoy quiero citar la Dedicatoria de Asimov en Yo, Robot.
A John W. Cambell, Jr.,
quien apadrinó a Los Robots
¿Quién fue esta persona? Veamos lo que dice Wikipedia:
John Wood Campbell, Jr. (Newark, Nueva Jersey, 8 de junio de 1910 – Mountainside, Nueva Jersey, 11 de julio de 1971) editor y escritor de ciencia ficción.
Como escritor, publicó varios relatos en las revistas de ciencia ficción en los años 30, con su nombre o con varios pseudónimos, entre los que destaca el de Don A. Stuart. Su obra más importante es la novela corta Who Goes There? (1948), la cual relata el descubrimiento en la Antártida de una nave estrellada hace miles de años y, a tres metros del extraño aparato, el cadáver de un extraterrestre, el cual es descongelado para estudiar su biología con fatales consecuencias. Este texto fue llevado al cine en 1951 bajo el título The Thing from Another World, dirigida por Christian Nyby, y en 1982 The Thing, dirigida por John Carpenter. En los países de habla española estas películas se conocen con diversos nombres, como La cosa o El enigma de otro mundo.
Pero la principal aportación de Campbell al género no iba a estar en la escritura, sino en la edición. En 1938 Orlan B. Tremaine elige a Campbell para sustituirlo como editor de la revista Astounding Science Fiction.
Desde su puesto de editor, Campbell auspiciaría una auténtica revolución en la ciencia ficción de la época: nuevos temas, nuevos autores, y sobre todo un tratamiento mucho más riguroso de la ciencia, así como una mayor calidad literaria en la historia. En general, Campbell propició un tratamiento mucho más adulto de las historias de ciencia ficción, alejándolas del hasta entonces extendido cliché de aventuras para adolescentes.
El público de las revistas de ciencia ficción respondió favorablemente a esta nueva línea y fruto de ello es el absoluto predominio de Astounding durante esa época denominada la Edad de Oro de la ciencia ficción.
Quiero dejar también una cita de una página en que realizan una breve cartografía de Asimov. Pueden leer el artículo original en: Diario EL TELÉGRAFO bajo la siguiente dirección: http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/carton-piedra/34/isaac-asimov-breve-cartografia-de-la-ciencia-ficcion-clasica
El gran despegue de la ciencia ficción vino de la mano de un joven ingeniero, John W. Campbell, quien empezó a obligar a sus alumnos a escribir relatos de ciencia ficción bajo un nuevo paradigma, en el que la lógica y el lenguaje científico reemplazaron a la aventura y al sensacionalismo. En 1937, Campbell fundó Astounding Science Fiction, revista en la que Asimov era uno de los principales colaboradores. Otros autores a tener en cuenta son Robert A. Heinlein, Clifford Simak, Fredric Brown, Lester del Rey, A. E. Van Vogt, Theodore Sturgeon, Fritz Leiber, Frederik Pohl, y el perverso L. Ron Hubbard. Ajenos al círculo de Campbell —pero no por ello menos importantes para la consolidación del género— fueron Ursula Le Guin, Philip K. Dick, y los británicos Arthur C. Clarke y Aldous Huxley.
Hubo una época en que se distanciaron Asimov y Campbell, sobre lo cual dejo otra cita procedente de esta web (Alt64): http://www.alt64.org/wiki/index.php/John_W._Campbell
Y es que su segunda labor fue dotar a la ciencia ficción de un mayor grado de "respetabilidad" de lo que había tenido hasta entonces. Para ello se rodeó de un grupo de jóvenes escritores como Isaac Asimov, A.E. van Vogt, Robert A. Heinlein, Clifford D. Simak L. Sprague de Camp, Lester del Rey, Hal Clement, Jack Williamson o Theodore Sturgeon, por mencionar a los más conocidos.
Aunque muchos de estos jóvenes acabaron siendo algunos de los más reconocidos escritores dentro del género, en la época en que empezaron a trabajar para él eran apenas unos muchachos, meros fans que se dejaban influir por las ideas de Campbell.
El método de Campbell era sencilló: el ponía las ideas y los escritores las materializaban. De esta forma, Campbell revolucionaría la ciencia ficción con sus nuevos puntos de vista acerca del género. Consiguió, desde su revista, dignificar la ciencia ficción, alejándola de la Space Opera de consumo juvenil y dando a las historias un enfoque mucho más maduro y con un tratamiento mucho más serio de la ciencia. Su estilo de dirección era muy diferente al de otros directores, ya que solía dar ideas a sus autores. Según él, si daba una idea a ocho autores diferentes obtendría ocho historias diferentes y, si eran buenos autores, todas ellas serían publicables.
La labor de Campbell ha estado también llena de puntos oscuros. Por ejemplo, dejó fuera de su círculo de autores a algunos tan importantes como Ray Bradbury o Philip K. Dick (que sólo logró publicar con él un relato: El impostor).
Además, sus puntos de vista eran a veces discutibles. En La edad de oro de la ciencia ficción Asimov recuerda:
"A Campbell le gustaban los relatos en que los seres humanos se proclamaban superiores a otras inteligencias, aunque éstas se encontraran más avanzadas tecnológicamente. (...)
Sin embargo, a veces me asaltaba la desagradable idea de que esta actitud reflejaba los sentimientos de Campbell a escala, más pequeña, de la Tierra. Me dio la impresión de que aceptaba la superioridad natural de los norteamericanos sobre el resto de la humanidad, y parecía presumir de que los americanos procedían del noroeste de Europa.
No puedo decir que Campbel fuera racista en ningún mal sentido de la palabra. (...) No obstante, daba por hecho que el estereotipo de blanco nórdico era el verdadero representante del Hombre Explorador, del Hombre Intrépido, o del Hombre Victorioso."
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